domingo, 23 de agosto de 2015

Supervivencia: Capitulo 2.-

Capítulo 2.- Encuentro bajo la lluvia.
Podía apostar que eran eso de las cinco y algo de la madrugada, aunque no podía estar del todo seguro debido a lo nublado que estaba. Silver no durmió en toda la noche, no por estar cuidando, tenía sueño ligero, más por la situación, no, simplemente no podía dormir. Se mantuvo sentado frente al volante mirando la puerta de su nuevo refugio.
¿Cuánto había pasado desde que ese infierno había comenzado? ¿Tres, cuatro años? Mucho tiempo, aun recordaba que inviernos tan duros pasaron durante todo aquel tormento.
Ya lo único que le quedaba era su hermana menor y su mejor amiga, aquella gata que jamás se apartó de su lado y le apoyó no importa que tan idiota llegara a ser algunas veces. Tenía que admitirlo, llegaba a ver veces en las que metía la pata, podría decirse que todo el tema del apocalipsis le había hecho madurar rápidamente, casi al mismo nivel que Blaze.
Y la tormenta comenzó, el erizo estaba tan metido en sus pensamientos que se dio cuenta no hasta que comenzaron a escucharse los truenos y divisarse los relámpagos. Seguramente su hermana estaría aterrada en aquel momento y aferrándose a alguna de las chicas a falta de su hermano mayor.
Dando un suspiro de resignación, se bajó del vehículo dándole igual si terminaba entrando empapado de pies a cabeza. Caminó a paso firme a la puerta y tocó, siendo que uno de los del otro grupo se quedó en el piso de abajo para atrancar la puerta.
Sonic perezosamente se levantó del sofá aun somnoliento y se dirigió hacia la puerta. Quitó la silla que detenía el pomo dejando entrar al otro completamente empapado.
- Wow… ¿Te metiste al rio o algo así? – se burló el de cabellera azul.
- Ja, ja – respondió el peliplata con sarcasmo - ¿Las chicas?
- Eh, ¿Arriba? – dio el otro con un tono de obviedad.
Silver simplemente comenzó a subir las escaleras en busca de su grupo. En los barandales de la escalera estaba la ropa de ellos completamente limpia secándose, como si la sangre de Runners con la que se habían manchado ayer hubiese sido una simple ilusión.
Tocó a la primera puerta a la izquierda, no pasaron ni dos segundos cuando Sylvia abrió y se abrazó a su hermano templando de miedo mientras la tormenta se escuchaba cada vez más fuerte.
- Tranquila, estoy aquí – correspondió este su abrazo mientras avanzaba dentro de la habitación con la chica colgada a él.
- … ¿Qué te pasó? – Preguntó una despeinada castaña mirando al recién llegado – parece como si te hubiese caído un balde de agua encima.
- ¿Y tú? ¿Te atacó un oso?– respondió él algo fastidiado, a lo que la chica solo le sacó la lengua como una cría.
- ¿Qué tal dormiste? – finalmente habló Blaze sentada al borde de la cama, en la que se encontraba Cream durmiendo.
- No dormí nada – respondió él sentándose igual en la cama con su hermana aun abrazándole. - ¿Qué tal ustedes?
- Sylvia no deja – respondió Tori bostezando – está toda histérica por la tormenta.
- Tú estás igual – replicó la eriza claramente ofendida.
- ¿Podrían guardar silencio? Van a despertar a Cream – regañó la de cabello lila haciendo que la habitación se quedara en silencio.
En la habitación de al lado, Lina y Amy se habían abarcado toda la cama para ellas. El pobre Tails dormía en un sofá pequeño que había en la habitación. Y como no, Knuckles recargado en la puerta, había ocasiones en las que se preguntaba porque rayos estaba con ese grupo, y después caía en cuenta de que de no ser por ellos estaría completamente solo.
Anteriormente los habían echado de muchos refugios principalmente por culpa de Sonic y Lina y su afán de querer control, otras por él y su “amabilidad y tacto” con los soldados, y algunas más por la pelirrosa, era demasiado entusiasta al punto de ser insoportable. Tails era el único que podía llamarse “normal” en el grupo.
Rebuscó en la mochila en busca de un reloj que guardaba entre sus cosas. Este marcaba las 6:47 de la mañana, y afuera, como había dicho anteriormente, llovía a cantaros, técnicamente parecía que el cielo se iba a caer.
Suspiró pesadamente y se dignó a levantarse del suelo, técnicamente había dormido solo 3 horas y media, dormir recargado en la puerta no era precisamente muy cómodo, razón por la que ahora tenía un dolor en el cuello horrible. Y es cuando calló en cuenta, si había más habitaciones ¿Por qué rayos no se fue a otra? ¡Habría tenido una cama para él solo!
Se reprendió mentalmente, ya no se podía hacer nada en ese momento simplemente se abarcaría una habitación hasta la noche, ya era de mañana, y aunque se estuviera cayendo el cielo, tenían que revisar su nuevo pueblo, además de que no podían andar pidiéndoles comida a los del otro grupo. Hasta eso, debían buscar comida, y si era posible, armamento para ellos.
Salió de la habitación y bajó para encontrarse con su amigo erizo acostado en el sofá. Literalmente tiró a Sonic de una patada y él se acostó en su lugar. Pospuesto, el otro se levantó enfadado.
- ¡¿Qué carajo?! ¡¿Y eso que fue?! – replicó al ver que el pelirrojo no tenía intención alguna de levantarse.
- Se supone que tú vigilas, no seas vago, tu hermana y tu novia no dejan dormir aparte – se quejó este, miró de reojo al peliazul, quien se había sonrojado ante el último comentario.
- ¡N-No es mi novia! – respondió con rapidez.
- Ya… - rio burlón el más alto de los dos.
Continuaron discutiendo un rato más, lo suficiente como para que todos en la casa ya no los soportaran y bajaran a callarles a golpes.
- ¿No saben que significa “dormir en paz”? – se quejó la pelirrosa.
- Tenía un sueño tan lindo – replicó Lina igual de enfadada que la otra.
- Por lo menos ustedes si durmieron – objetó el pelirrojo igual de irritado.
Ya que estaban despiertos, simplemente se cambiaron de ropa y se reunieron en la cocina/comedor a discutir los puntos de compartir refugio entre sí.
- Vale, comencemos con lo más importante – comenzó a decir Silver bastante serio, el resto asintió - ¿Cuáles son sus nombres?
- Ustedes tampoco se han presentado – objetó de inmediato Sonic.
- En esta situación, los que se deberían presentar primero deberían ser ustedes – respondió la gata con aquella seriedad que le caracterizaba. El grupo contrario suspiró resignado.
- Mi nombre es Lina – comenzó la susodicha al ver que el resto se había puesto a la defensiva – él es mi hermano Sonic – señaló al peliazul – luego está Amy, Knuckles y Tails – igual señaló al resto de sus compañeros.
- Silver – respondió el peliplata – y ellas son Tori, Blaze, Cream y Sylvia – señaló a las chicas a su lado.
- Y ya que no somos extraños… - comenzó la castaña - ¿Son saqueadores o algo así? – miró amenazante al grupo.
- Eh, no – respondió la eriza añil algo extrañada – no somos como esos buitres de los refugios.
- Ni siquiera nos aceptan en los refugios – le secundó su hermano.
- ¿Y de quien será la culpa? – respondió en voz baja Tails.
- Así que ustedes tampoco encajan en ningún lado, ¿eh? – les miró incrédula la peliplata a lo que ellos asintieron.
- Bueno, podríamos iniciar una especie de colonia o así aquí, tenemos todo un pueblo para nosotros – comenzó el erizo de ojos ámbar.
- Eso sería genial – le secundó Tails al igual que el resto de su grupo que repentinamente se había animado.
Terminando aquella charla, se dignaron a preparar que desayunar, que la verdad no fue mucho, solo unas cuantas galletas y un vaso de leche en polvo. Estaban acostumbrados a comer poco, pero no siempre se podían quedar satisfechos.
Aunque Silver y las demás se habían saqueado el pequeño supermercado, no contaban con que su grupo se duplicaría, por lo tanto, la comida se redujo a la mitad.
- Ni hablar, necesitamos buscar más provisiones – comentó Tori mirando que para la hora de comer solo les quedaban dos miserables bolsas de frituras.
- Pues nada, vamos por las armas – le apoyó la peliplata menor.
No iban a salir todos por supuesto, no podían dejar su pequeño refugio solo, además, tampoco es como si tuviesen tantas armas. Simplemente se irían por lo menos cuatro del grupo mientras el resto limpiaba aquella casa llena de polvo. De esa manera, Tori, Lina, Silver y Sylvia tomaron armas para adentrarse en la lluvia.
Caminaron un buen rato por las calles, era poco decir que se encontraban empapados, de seguir así terminaría por darles una neumonía a todos. Llevaban al menos unas seis o siete manzanas y nada. Todas esas casas maltrechas también estaban vacías.
Algo resignados tuvieron que limitarse a ir a por los sembradíos. No querían tomarse todavía esa comida, pero no les quedaba de otra. Comenzaron a caminar hacia allá. De no ser por los disparos a la distancia…
Había llegado más gente a su pueblo, y desgraciadamente no solos, si estaban disparando sería porque se habían traído infectados con ellos. No perdieron tiempo y corrieron tan rápidamente como les fue posible hacía los disparos. Mientras más se acercaban, los disparos se habían dividido en dos grupos distintos. Y los gruñidos y chillidos de los infectados también.
- ¡No te separes Neko! – se escuchó una voz masculina en uno de los grupos.
- ¡Joder! ¡¿De dónde salieron tantos?! – se escuchó otra femenina en el otro grupo mientras cortaba con su espada a diestra y siniestra todo infectado que se le acercaba, tras ella se encontraba otro más bajo disparando con un rifle a los que se le abalanzaban encima.
- ¡Hey! ¡Quita! ¡M-Mamá! – gritó el pequeño con desesperación. La chica volteo, el infectado había tumbado al menor y ferozmente intentaba morderle mientras este usaba su rifle por escudo.
Mientras la chica se ocupaba de quitarle aquel demonio de encima a su hijo, se había dejado de percatar del resto de la horda. El disparo tras ella y el muerto a sus pies le hizo ver que no estaban solos.
- ¿Están bien? – Escucharon ellos la voz de un extraño - ¿Aun tienen balas?
- ¿Ah? Sí, estamos bien – respondió la chica. Escuchó más disparos a su alrededor, pudo divisar un par de figuras acercándose mientras mataban a los infectados que comenzaron a correr hacia ellos.
- ¡Joder! ¡Ya no tengo balas! - El grupo desconocido dejó de disparar, la chica más alarmada que antes, tomó al menor en sus brazos y comenzó a correr hacia el resto de su grupo.
Para cuando llegó con ellos, toda la horda estaba tendida en el suelo, dos muchachos, uno con una niña en brazos, igual se acercaron con preocupación a la chica.
- ¡Hey! – Silver llamó la atención de estos, inmediatamente los desconocidos se pusieron a la defensiva, no tenían más balas, igual les enfrentarían si llegaba a ser necesario.
- Tranquilos ¿Por qué siempre se ponen tan tensos? – objetó la de ojos rosas
- ¿Qué son, saqueadores? Si lo son, que sepan que no tenemos nada encima – comenzó a decir la chica de la espada mientras escondía a ambos niños tras ella.
- Eso deberíamos decirlo nosotros – objetó Sylvia.
- cálmense un poco – intervino Lina – Les acabamos de salvar, ¿No es suficiente para mostrar que no somos saqueadores? – se escuchó un suspiro por parte de la chica.
- Vale, gracias – respondió ella.
La maldita lluvia no dejaba ver a los nuevos, lo poco que Silver alcanzaba a ver de la chica eran unos brillantes ojos verde esmeralda. Por la sombra de su cuerpo se podía ver que tenía el cabello largo, también una gorra sobre su cabeza, eso fue suficiente para que el erizo continuara mirándole algo embobado.
- Deberíamos volver, nos va a dar una pulmonía o algo si seguimos en la lluvia – propuso la peliplata menor mientras los de su grupo asentía.
Los del grupo contrario comenzaban a alejarse, no pintaban nada allí. Se escuchaba como los dos chiquillos, uno estornudaba y la otra tocía. Suficiente para que al grupo entero les diera por ayudarles de nuevo.
- ¡Hey, chicos! – les llamó la castaña. Estos se detuvieron y miraron a quien les había llamado.
- ¿Vienen con nosotros? – preguntó con amabilidad Lina.
- ¿Hablan enserio? – respondió uno de los chicos mirándolos sorprendido.
- Por supuesto, necesitan ayuda, es lo menos que podemos hacer por ustedes – objetó Silver.
- Supongo que les tomamos la palabra – aceptó la chica. Los cinco se acercaron al grupo que les ofrecía ayuda – Por cierto, soy Naruky.
- S-Silver… - se presentó con un notorio sonrojo en su cara, si con solo ver sus ojos le parecía hermosa, verla completa era un paro cardiaco.
- Alex – continuó el Werehog algo molesto al ver que el erizo se había quedado contemplando a la chica.
- un gusto, soy Sylvia – le saludó sonriente provocándole un mini ataque de ternura al chico, ni los niños  que estaban con ellos llegaban a ese nivel de ternura.
- Benny – le siguió el gato castaño. Parecía que se les iba a ser costumbre quedarse callados cada dos presentaciones – y los dos niños son Inner y Neko.
- Yo soy Tori, y ella Lina – igual Tori presentó a la que faltaba, aquello se le hacía eterno.
Comenzaron a caminar devuelta al refugio. Con el encuentro hasta se les había olvidado a que habían salido en primer lugar, cosa de la que se percataron cuando entraron a la casa.
- Venga, salen a por comida, y se traen más bocas que alimentar – comenzó a decir Blaze algo molesta ¿Y cómo no estarlo? Si se les habían sumado más personas solo porque les podía dejarles en la lluvia.
- Vamos Blaze, no son malos, además mírales, son militares, pueden ayudarnos a revisar el pueblo – intentaba defenderles el erizo, de ninguna manera dejaría a aquella chica irse en ese estado, menos si estaba cuidando un par de niños. La chica suspiró con resignación.
- Está bien – aceptó ella - pero como haz dicho, tienen que ayudar a inspeccionar el pueblo, aunque sea poder encontrar comida…
- Por supuesto, cuenten con nosotros – respondió la loba.

A ella lo único que le interesaba eran sus niños, no quería arriesgarse a que enfermaran o algo peor, y si para salvarles tenían que cooperar con un grupo desconocido, lo haría. Después de todo, era su deber como madre.

martes, 18 de agosto de 2015

Supervivencia: Capitulo 1.-

Capítulo 1.- El pueblo de la salvación

Naruky despertó de golpe. Había una tormenta en aquel momento, sintió como Inner se tensaba mientras se aferraba a ella aun dormido en su regazo. Esta acarició su cabeza con ternura intentando calmarle, pero los truenos se lo impedían.
Llevaban alrededor de dos semanas seguidas conduciendo buscando donde refugiarse, pasaron varios refugios, unos estaban llenos hasta el tope, en otros intentaron robarles y matarles, y el ultimo que habían pasado les habían echado por el hecho de ser militares.
Por lo menos la ida a aquel refugio les benefició para saber a dónde ir. “Los infectados se pudren más rápido con el calor” fue lo que alcanzaron a escuchar en la radio. Simplemente había que conducir hacia Solarea, el rumbo que tenían en el momento.
Naruky miró al pelinegro quien comenzaba a cabecear. ¿Cuánto había dormido? Seguro llevaba bastantes horas tras el volante, de seguir así terminarían por estrellarse.
- Alex – le llamó ella.
- E-estoy despierto, estoy despierto – se serenó este –
- no lo estás, detente, te cambio el lugar
- Yo puedo encargarme de esto perfectamente, tú sigue durmiendo…
La chica le dirigió una mirada fría, este terminó por ceder, detuvo el vehículo e intercambiaron lugares. Ahora era el Werehog quien le servía de cama a Inner, aunque literalmente Alex podía usarlo de peluche.
 Simplemente se acomodaron y se quedaron dormidos mientras Naruky conducía, por el retrovisor veía a Neko usando de almohada a Benny, este último dormía plácidamente con la cabeza recargada a la ventana.
Sonrió para sus adentros mientras ponía rumbo fijo hacia la carretera que conectaba Solarea y Station Scuare. Después de tanto, finalmente salían del país (Ya sé que no son países, pero yo escribo como quiero y puedo >:c), solo esperaba obtener un lugar donde Inner y Neko pudieran estar seguros. Continuó conduciendo hasta llegar a algún pueblo en busca de provisiones.
La gasolina se había terminado, y aun les quedaba un tramo para llegar al pueblo siguiente. No había de otra, solo les quedaba caminar, si tenían suerte probablemente conseguirían un lugar donde dormir.
- Debería recorrer el lugar pri-
- ¡Ni se te ocurra! – le gritaron todos a coro.
- ¿Por qué? – preguntó ofendido el peliazul
- ¡Porque la última vez que saliste corriendo te trajiste contigo una horda de Runners! – comenzó a decir Lina algo alterada.
- No tenemos tantas balas Sonic, no para enfrentarnos a un mutante – le secundó Tails. El de cabello azul suspiró resignado y se limitó a ayudar a los chicos a sacar lo que les quedaba de provisiones.
Comenzaron a caminar, cada quien con un arma en mano y una mochila a sus espaldas. Por el camino les salían infectados, a los cuales mataban en cuanto se les cruzaban enfrente. Lo anaranjado del cielo les indicaba que ya estaba por anochecer, lo bueno de aquello es que ya habían llegado a la entrada del pueblo.
- “Bienvenidos a Dashwood” – leyó Lina en aquella maltrecha placa junto a la entrada.
- Lindo nombre – contestó Sonic mirando igual la placa mientras comenzaban a adentrarse al pueblo.
Encontrarse con hordas de mutantes era un jodido infierno que les dejaban maltrechos. Gata, coneja y erizo se encontraban durmiendo en los asientos traseros. Cream sentada en medio de ambos usando a Silver de almohada.
En el asiento del copiloto estaba Sylvia contemplando el paisaje seco de la carretera, y tras el volante una nerviosa Tori conduciendo algo rápido, gracias al cielo que su hermano le había intentado enseñar antes de que toda aquella locura comenzara o no sabría qué hacer.
Continuaban en silencio, Sylvia ya estaba quedándose dormida, no, de hecho ya iba por su tercer sueño. De no ser porque todos en el auto despertaron de golpe habrían seguido hasta la mañana siguiente. Tori acababa de frenar de golpe.
- Dios, que suerte que traigo cinturón de seguridad…
Sylvia le dirigió una mirada de molestia a la castaña, esta ni cuenta, estaba demasiado feliz con lo que había encontrado como para hacer caso a las quejas de la chica, o de los otros tres en los asientos de atrás quienes estaban enredados entre sí. No perdió tiempo y se bajó del auto para correr hacia la estación de servicio abandonada.
- ¡Oh santo Mobius! – gritó Tori a todo pulmón a la mar de feliz.
- ¡Que santo Mobius ni que nada! – gritó enfadada la peliplata menor.
- ¿Qué pasa? ¿Dónde estamos? – Cream igual se bajó del auto y corrió junto a la zorrita.
- Espero que lo que hayas encontrado compense mi sueño – Silver igual salió, al llegar miró con asombro el lugar – Oh santo Mobius… - repitió este.
- No te robes mis frases – replicó la castaña.
Silver no perdió tiempo, se acercó a uno de los surtidores de combustible, agarró la manguera y apretó el mango de la misma para abrir la válvula. Para su sorpresa y alegría, el líquido derivado del petróleo salió por él.
- ¡Aquí si hay combustible! – gritó él algo emocionado.
- ¡Finalmente! – Le secundó Blaze, quien se dirigía hacia ellos algo somnolienta - ¿Y qué esperan? Hay que llevarnos todo lo que podamos.
Rápidamente acomodaron el jeep para ponerle gasolina hasta el tope, y de una vez, llenar los galones que traían los anteriores dueños del auto. Blaze rompió el vidrió de la pequeña tienda de supermercado de una patada, ya que estaban allí, no estaría mal llevarse algo de comida.
Cada quien a lo suyo. El erizo con la gasolina, y las chicas con la comida, definitivamente habían saqueado TODO. Ya cargados hasta el tope volvieron al camino. Parecía que la suerte les sonreía por primera vez en ese apocalipsis.
Tenían una jodida suerte que hasta parecía un sueño. Lina y Amy casi querían llorar, ¡Tenían una cama para dormir! ¡Ya no más dormir en el suelo! ¡Bendito sea Dashwood!
Pasaron la noche en una casa abandonada, y durante el día comenzaron a revisar el pueblo en busca de comida, lo cual les llevó el resto del día, realmente era un pueblo grande. Ahora iban de regreso a la casa abandonada para volver a pasar la noche allí.
- Este lugar realmente es escalofriante – Amy caminaba literalmente pegada al de cabello azul.
- Ya… - respondió este incomodo con la otra.
- No está tan mal – objetó Lina mirando alrededor – se ve como ayer, la oscuridad lo hace ver tétrico…
- Lina, el pueblo es tétrico con o sin luz – Knuckles tan optimista como siempre dio a conocer su opinión (?) – con suerte y no nos hemos encontr-
Un ruido a la distancia les hizo callar en el momento, ruido que se hacía más y más fuerte conforme se acercaba hacia ellos.
- ¿Q-que es eso? – preguntó la pelirrosa pegándose más a Sonic, que no sabía si se estaba aprovechando de la situación o enserio estaba asustada.
- V-vale, ya me estoy asustando… - Lina igual comenzó a usar a su hermano por escudo.
- Y a mí que me den ¿eh? – preguntó el peliazul algo ofendido teniendo a ambas erizas a su espalda. Luego de suspirar resignado dirigió su mirada al menor del grupo – Vale ¿Qué son, Tails?
- S-son… - este comenzó a encogerse de hombros – Son Runners, se están acercando muy rápido…
- ¿Cuántos? – Knuckles habló igual de preocupado que el zorro.
- Alrededor de uno treinta… - contestó el menor comenzando a retroceder.
- ¿Tenemos balas para enfrentarlos? – Ya habían comenzado a correr en aquel momento.
- No, se acabaron la mayoría cuando llegamos al pueblo ayer...
- ¡Fantástico! – habló con sarcasmo Sonic jalando a ambas chicas por los brazos.
- “Bienvenidos a Dashwood” Lindo nombre – Tori había dado con el camino al pueblo, y por puro instinto comenzó a conducir hacia dicho lugar. Llegando a la entrada terminó por detener el jeep y bajar de él al igual que el resto.
- ¿Qué creen que haya allí? – Sylvia miraba la placa oxidada con el nombre del pueblo.
- ¿Más infectados talvez? – contestó su hermano mientras tomaba sus armas.
- ¿Acaso piensas entrar allí? – Blaze le miraba sorprendida ¿Desde cuándo Silver era tan aventado?
- Por supuesto, con suerte y tendremos un refugio donde quedarnos por ahora.
- ¡Estás loco! – gritó Blaze intentando hacer entrar en razón al erizo – Espera, ¿Y tú a dónde vas? – miró a la castaña que igual que el otro ya iba cargando su inseparable bate de béisbol.
- a ver el pueblo, claro – respondió ella mientras guardaba una pistola en sus bolsillos.
La gata suspiró resignada e igual tomó sus armas junto con la eriza y la conejita, ya ni se iba  a molestar en regañarlos, igual no la escucharían. Cerraron el Jeep y comenzaron a adentrarse en el pueblo, ya estaba oscuro, y aquel lugar solitario lucia tremendamente tétrico.
Mientras caminaban observaron a su alrededor, todas las casas tenían un aspecto deplorable, algunas estaban con las puestas rotas, otras sin ventanas, y muchas más apunto de derribarse. Por otro lado, se encontraban los sembradillos, y por lo que se apreciaba, cada uno tenía su propio sistema de riego.
- ¿Cómo es que nadie ha descubierto este lugar? – Preguntó Tori maravillada al ver lo que el pueblo desolado tenía para ofrecerles – esto es increíble…
- Estoy de acuerdo contigo, es un lugar magnifico, y por lo que veo – Blaze volteó a ver hacia las casas destrozadas – los antiguos habitantes lucharon…
- ¿Y si aún hay gente aquí? – Sylvia había dicho una de las preguntas más importantes de todas. – Con todo esto es imposible que no haya nadie…
- Tienes razón, aunque el camino hacia aquí estaba despejado…
- Y si… ¿Mutaron? – Cream finalmente sentenció la peor duda de todas. Con aquel comentario les había dado un escalofrío a los mayores.
- N-no lo creo… Espero que no… ojalá que no… - Ya bastantes nerviosos continuaron caminando.
Comenzaron a escucharse disparos y gritos a la distancia, cosa que los alteró más ¿Había alguien más allí?, mas importante ¿Qué clase de infectados había? ¿Podrían combatirlos y salir vivos de ello?
Se quedaron quietos donde estaban, ni siquiera se tuvieron que molestar en ir hacia ellos, ellos venían corriendo. Apenas y se podían distinguir sus figuras, la carrera levantaba todo el polvo que ni se veían.
- ¡Gyyaaaaa! ¡Están viniendo más! – se escuchó una voz femenina. En cuestión de segundos un trio de figuras pasó entre ellos, ni siquiera se pudieron distinguir.
- ¡Joder! ¡No nos dejen atrás! ¡¿Desde cuándo corren tan rápido?! ¡Demonios! – otras dos figuras pasaron igual.
“¿Pero qué carajo acaba de pasar?” Se preguntaban todos, habían escuchado de algunos chicos no infectados tenían super velocidad, pero eso ya era ridículo. No podía andar un grupo entero con el mismo talento, aunque, si lo piensan bien, la adrenalina también hace milagros, si, seguramente fue eso lo que pasó.
El miedo les dio super velocidad y ni se percataron de ellos. Ese grupo no, pero la horda de Runners sí. “Menos mal que tenemos balas” se pensó Silver comenzando a apuntar a aquellas cosas putrefactas que se les acercaban con rapidez.
Runners, eran infectados mutados, habían adquirido la habilidad de súper velocidad, sin embargo, aquella ventaja les costó sus sentidos. Aquellas criaturas no podían escuchar ni ver, se guiaban por completo en el olfato. Eran capaces de oler a no infectados a menos de un kilómetro de distancia. También estaba el hecho de que eran mediamente resistentes, dos o tres disparos al cráneo bastaba para matarles.
Ahora tenían que cubrir su olor, y rápido. En cuanto se acercó el primero de los Runners, Silver disparó, la sangre les calló encima a los cinco, suficiente para continuar peleando metidos en la horda.
Les costó un rato, pero finalmente habían acabado con ellos. Ahora a buscar a ese otro grupo, acababan de encontrar un fantástico pueblo, no querían saqueadores en él.
- ¡Vamos! ¡Si no son saqueadores no les haremos daño! ¡Salgan de donde estén! – gritó Sylvia lo suficientemente fuerte para escucharse por varias cuadras a la redonda
- ¡No nos obliguen a buscarles casa por casa! ¡Enserio, no quieren verme enojada! – esta vez fue Tori la que gritó.
Ya estaba fastidiada y cansada, nunca había dado tantos batazos en su vida. Ni cuando jugaba Béisbol de pequeña. Un par de figuras salieron de su escondite y comenzaron a acercarse algo temerosas.
- Me rindo, por favor no nos maten – comenzó a decir una.
- No somos saqueadores, no quiero morir – siguió la otra llorando dramáticamente al ver el espantoso aspecto del grupo frente a ellas.
¿Y cómo no estarlo? Si estaban cubiertos de tierra y sangre, y cargados de armas, daba escalofríos solo verles. Ambas chicas se abrazaron entre sí espantadas.
- Venga, ya basta, que no vamos a matarles – intentó calmarles Blaze, ya estaban dándole una migraña los gritos y lloriqueos de las dos chicas.
- Enserio, no haremos nada – prosiguió Sylvia algo incomoda.
- ¿Para esto fue que me bañé en sangre de muertos? – siguió Tori, como ya había mencionado antes, se encontraba ya fastidiada, lo que deseaba en ese instante era un baño e irse a dormir. Una vez que la castaña termina su frase ambas chicas se callan.
- ¿Eh? ¿Mataron a toda la horda de Runners? – preguntó la eriza añil sorprendida.
- Ah ¿Si? – respondió Sylvia algo confundida con los repentinos cambios de actitud.
- ¡Sonic! ¡Knuckles! ¡Tails! ¡Vengan, no son peligrosos! – gritó la pelirrosa a la casa abandonada de la que habían salido. Los mencionados salieron sin bajar la guardia.
- Que no mordemos, cálmense de una vez – habló Silver al notar que el ambiente se había tensado de nuevo.
- vale, emm, gracias por salvarnos – comenzó a decir Tails, ya que los otros dos no se animaban a decir algo.
- No es nada – respondió Cream finalmente haciéndose notar. (Como si estar cubierta de sangre la hiciera invisible :U)
- ¿Tienen refugio donde quedarse? – preguntó con amabilidad Lina. De alguna manera tenían que agradecer que les salvaran.
- No, acabamos de llegar hoy, apenas estamos buscando un lugar… - respondió con seriedad Blaze.
- Lina, nuestro refugio está lleno de Runners muertos ahora, tampoco tenemos en donde quedarnos – Sonic intentaba hacer entrar en razón a la chica.
- ah, cierto… - se encogió ella de hombros.
- No hay problema, solo busquemos otro refugio juntos y ya – intentó alentarles Sylvia.
- Voy por el jeep, ya los alcanzo – Blaze comenzó a caminar hacia la entrada por la que habían llegado seguida por Cream.
Mientras tanto el resto comenzaron a andar por las calles en busca de alguna casa que por lo menos tuviera ventanas y puertas. Al final de la quinta manzana que recorrían divisaron una casa de dos pisos mediamente grande, por lo menos suficiente para ambos grupos. Y estaba completa, la cerradura de la puerta estaba rota, pero se podía arreglar.
Entraron a ella inspeccionándola con detalle. A la entrada estaban las escaleras que conducían a los cuartos de arriba del lado izquierdo. A la derecha se encontraba una pequeña estancia en la que había unos cuantos sillones y la chimenea. También estaban un par de puertas. Una conducía a la cocina, y otra a un cuarto vacío.
En la planta de arriba había 6 puertas más. Cinco de ellas eran habitaciones y la ultima un baño. Igual, en dos de las habitaciones tenían un baño propio. “Joder, es demasiada suerte” se pensaron todos una vez terminada la inspección. Varios minutos después, regresó Blaze con la jeep. Se apresuraron a meter todas las provisiones. No sería bueno que les robaran el jeep con toda la comida dentro.
- Vale, hay cinco habitaciones, y nosotros somos 10 personas – comenzó a decir Amy
- Cada grupo a una habitación y ya. No es buena idea dividirse, además, apenas y les conocemos, no sabemos sus intenciones – objetó Blaze.
- Tienes razón, yo estoy de acuerdo, cada grupo quedémonos con una habitación – secundó Tails.
- de acuerdo – respondieron al unisolo.
- yo cuidaré el jeep, no es buena idea dejarlo solo así – comentó el peliplata.
- cierto, cuídalo entonces.
Después de un baño – que todos amaron tener después de tanto (???) – y algo de cenar, se instaló cada grupo en una habitación, y Silver en el vehículo. A pesar de todo, no habían tenido un día tan malo. Tenían comida, refugio, y el grupo se había hecho inesperadamente más grande.
Definitivamente, Dashwood era el pueblo de la salvación.

Continuará…