Un cuarteto de cabelleras negras, una castaña y una pelirroja
corrían por su vida, los mayores disparaban hacia aquellos predadores que les
seguían, los dos más pequeños corrían intentando ignorar a los que les pedían
ayuda mientras eran devorados, pues… eran niños, si, ambos traían un arma, pero
era para defensa propia, así se los había ordenado aquella que los lideraba, su
madre.
- Inner, Neko, al auto – llamó la loba a los dos chicos
mientras hacía caer a otra de esas cosas.
- P-pero… - respondieron al unisolo.
- ¡Es una orden! – gritó ella, los dos chiquillos no tuvieron
más opción que meterse a aquel transporte que normalmente usaban los militares,
y encerrarse allí.
Los disparos cesaron después de unos minutos. Los dos niños se
asomaron levemente mirando lo que su madre y tíos tenían ante ellos. Aquella
murciélaga pelirroja había sido mordida.
- ciento diez segundos – habló el pelinegro mirando con
tristeza a la pelirroja. Está suspiró y les lanzó su arma y municiones para
luego soltar una pequeña risa.
- Que lastima, hasta aquí llegué… - sonrió levemente mirando a
los lobos frente a ella.
- Lo siento Kaoru – respondió la de ojos verdes con algo de
lastima en su voz sin quitarle la firmeza en ella – fuiste una buena
contrincante antes de todo esto.
- Tu igual, gracias, supongo – rio de nuevo mientras sus ojo
se inundaban en lágrimas – le diré a Rin lo fuerte que te has hecho…
- Espero que seas feliz con él en el otro mundo – mostró una
leve y poco notoria sonrisa para luego apuntar con el rifle justo en la cien –
al igual que lograste que lo fuera aquí… gracias Kaoru…
Jaló finalmente el gatillo poniéndole fin a la vida de la
pelirroja. La chica se acercó hacia la pelirroja, simplemente tomó la gorra que
siempre se ponía con orgullo y arrancó las placas que traía al cuello, era su
turno de traer aquello con orgullo así como una vez lo tenía su hermano mayor,
y como lo hizo aquella murciélaga.
Dio una última mirada a la chica antes de meterse al Komatsu, el mayor del
grupo finalmente arrancó y emprendieron viaje a donde sea, ya no tenían nuevamente
refugio, era hora de aventurarse y arriesgarse. Se colocó la gorra en la cabeza
y comenzó a acomodar las placas en la cadena junto a las suyas, ya tenía un
total de siete placas ajenas con ella.
Los menores salieron del escondite y finalmente se sentaron
donde debían junto al castaño poniéndose el cinturón de seguridad, miraron con
preocupación a la chica. Esta se limitaba a mirar por la ventanilla.
- ¿Ahora donde iremos, mamá? – le llamó Inner. La chica volteó
hacia el pequeño de seis años dedicándole una pequeña sonrisa.
- No lo sé hijo, pero intentaremos que sea un lugar seguro.
- Ahora deben tener más cuidado que antes, sin Kaoru no hay quien
les proteja y detenga a esas cosas a la vez…
- Podemos defendernos Alex-kun – respondió un poco ofendida la
gata de ojos bicolor.
- No, son niños, apenas y corren, un descuido, resbalan y
solos se dan un tiro – ambos niños miraron con miedo al gato castaño, Naruky le
mandó una mirada de “cállate, joder” a lo que Benny inmediatamente se encogió
de hombros.
- No le hagan caso- Después de eso se hizo el silencio el
resto del camino.
…
- ¡¿Qué haces fuera de tu tienda?! – gritó uno de los soldados
mirando a la eriza de cabello añil mientras “lloraba”
- E-eh tenido una pesadilla, y ahora no sé dónde está mi
tienda, no encuentro a mi hermano – lloriqueaba ella.
Los soldados miraron con ternura a la chica. Sonic y Knuckles
aprovecharon aquella distracción para dar golpes certeros y dejar a ambos
soldados inconscientes.
- ¡Bien hecho Lina! – elogió el erizo azul a su hermana
- Eres una estupenda actriz, se la creyeron – secundó Knuckles.
- Gracias, gracias – respondió ella mientras se inclinaba.
- bien… ¿Dónde están Tails y Amy? – Sonic miraba a su
alrededor en busca de sus amigos.
- Fueron a por provisiones, no podemos simplemente llevarnos
un auto si nos moriremos de hambre y sed a medio camino – respondió ella cruzándose
de brazos.
Sonic se puso a buscar entre los bolsillos de los soldados las
llaves de una de las camionetas que había estacionada en aquel refugio.
Knuckles se limitó a quitarles cualquier objeto que les serviría en algún otro
punto de su camino.
- ¡Sonic! – gritó energética Amy
- ¡Guarda silencio Amy!
– la callaron ellos a susurros (???). Esta se encogió de hombros.
- Perdón – respondió.
- vale ¿Todo listo? ¿Comida, agua, armas y combustible para el
coche? – Sonic miraba dichas cosas conforme mencionaba, todos asintieron comprobándolo.
Metieron lo más silencioso y rápido posible todo a una de las
camionetas militares y al final subieron ellos arrancando, sin importarles si hacían
ruido con aquello o no.
Después de todo, los soldados del refugio podían ser unos
desalmados, pero no idiotas, no gastarían balas ni combustible por un grupo de
ladrones. Con que ardieran en rabia les bastaba al grupo que se dirigían a
cualquier rumbo.
En aquella época donde el mundo debía unirse para combatir
infectados, y ellos, a ellos los trataron como inferiores, teniéndoles de
carnada en una tienda fuera del refugio, como a muchos otros refugiados. No, no
iban a aceptar que los trataran de esa manera, ni aunque hubiese anarquía en el
país.
Knuckles y Sonic se turnaron para conducir mientras el resto dormía,
eso y que ninguno de ellos sabia conducir, bueno, Tails sí, pero no alcanzaba
los pedales, y Lina y Amy… digamos que los chicos valoraban su vida (?)
Continuaron su camino hacia una nueva vida…
…
Los chicos se encontraban caminando bajo el ardiente sol de
verano, hacia un kilómetro que se les había acabado la poca agua que tenían con
ellos. Llevaban alrededor de tres días caminando, debido a que se les había
terminado el combustible en una carretera desierta.
La zorrita castaña iba cargando la mochila con provisiones, la
gata venia cargando a Cream, quien se había cansado de caminar tanto, Sylvia
iba con las municiones de las armas y Silver cargando un rifle y un par de
pistolas guardadas en su cinturón.
Con todo aquel apocalipsis había de dos tipos de enemigos,
aquellos infectados, y los buitres, aquellos humanos que no les importaba matar
a alguien con tal de conseguir comida, agua y/o armas. Y Silver no dejaría que
les pasara algo a las chicas de ninguna manera.
Un jeep se detuvo de la nada junto a ellos. “Nuestra salvación”
pensaron. Talvez podrían llevarles al refugio que se encontraba más adelante,
ya no más caminar bajo el ardiente sol. Que equivocados estaban…
Silver se acercó a la ventanilla a hablar con el conductor, más
lo que lo recibió fue el golpe de la puerta cuando el que estaba dentro le dio
de lleno tumbándolo al suelo de la sorpresa.
- vaya, vaya, ¿Qué tenemos aquí? – Habló el muchacho, un gato
de no más de 18 años de la misma altura de Silver – Buen día señoritas – les sonrió
a las chicas, quienes auxiliaron al erizo aturdido con el golpe - ¿Qué hacen
tan solitas por estos rumbos? – les dedicó una sonrisa burlesca.
En cuestión de segundos se vieron rodeados por los chicos del
auto. Blaze bajó a Cream de sus brazos haciendo que se quedara tras ella.
Silver se levantó de un salto poniéndose frente a su hermana cuando uno de los tipos
se le acercó con no muy buenas intenciones. Viendo que el grupo se había puesto
a la defensiva les apuntaron con sus armas.
- Por favor, déjenos ir en paz – habló Blaze.
- Mmm… no lo creo – el gato sonrió con burla mientras los
examinaba con la mirada – Traen comida y armas, ¿Eh? Si nos dan lo que tienen
por las buenas, tal vez los dejemos ir ilesos – rio, al igual que el resto de
sus amigos.
- Venga ¿Estás loco? Son un trio de chicas y una niña… ¿Hace cuánto
que no vemos una chica no infectada? – Otro de los chicos se comía con la
mirada a Tori.
- Hey, tienes razón, ¿Por qué no nos divertimos un poco? –
secundó otro.
- Cerdos – articuló Tori mirándolos con asco.
- ¿Disculpa? – preguntó otro mirando mal a la castaña.
- ¡Al suelo! – gritó Silver. Sylvia tomó a Cream y se agachó
lo más que pudo. Tori la imitó.
Cuando Blaze y Silver se enfadaban, las cosas se ponían feas.
Blaze dejó salir sus llamas de las palmas. El grupo de chicos intimidados
retrocedieron un paso sin dejar de apuntarles.
- ¡Disparen! – gritó el gato que les lideraba. Silver no dejó
que ni una sola bala llegara a ellos, todas las había detenido con su telequinesis.
Blaze les lanzó sus llamas a los que tenía delante, Silver
derribó al gato de una patada consiguiendo al acto el arma que este tenía, no
se lo pensó dos veces, o eran ellos o las chicas, solo era cosa de amenazarles
y llevarse su vehículo.
- Se metieron con el grupo equivocado – Silver les miraba
bastante enfadado.
- No les costaba nada llevarnos al refugio que está cerca,
nooo, ahora a perdieron sus cosas – le secundó Sylvia mientras su hermano les
indicaba con un movimiento de cabeza que se subieran al auto.
- No es nada personal, no, espera, si lo es, gracias por el
auto – Tori subió igual mientras les dirigía una mirada fría a los tíos que
continuaban tirados en el suelo debido a golpes y quemaduras de aquellos dos.
Cada quien subió y el auto avanzó a gran velocidad, ahora tendrían
que ir a otro refugio, o aquellos tipos les seguirían por venganza. Nuevamente
a tomar un camino sin rumbo…